miércoles, 7 de marzo de 2012

BEBE POR PRIMERA VEZ EN VENEZUELA

Por primera vez llega a Venezuela la cantautora española María Nieves Rebolledo Vila, mejor conocida como Bebe, que se presentará el 21 de marzo en el BOD- Centro Cultural Corp Banca, Caracas, en marco de su gira latinoamericana Un Poquito de Rocanrol, nombre de su última producción discográfica.
La actriz y cantante, ansiosa de compartir con el público venezolano, promete casi dos horas de buena música, donde interpretará los temas que han sonando con fuerza en este continente, como Malo y Ella, y su reciente hit K.I.E.R.E.M.E.
Es la oportunidad de ver a esta fémina que se ha caracterizado por una esencia potente, rompedora, sorprendente, siempre original e inesperada.
Llegará con un show que cautivará por su aliento y fuerza interna, por la sorpresa continua, por esa valentía para aceptar riesgos musicales que pocos se ven en el panorama actual. “Hago lo que me sale. No hay una razón práctica”, ha afirmado la cantante en diferentes entrevistas.
Luego de su presentación en Venezuela continuará su periplo por Colombia donde su show formará parte del Festival Internacional de Teatro.

martes, 6 de marzo de 2012

Sala Joy Eslava + Bebe + Iván

El concierto del pasado jueves en la sala Joy de Madrid, fue la combinación acertada de temas nostálgicos y profundos ( Sabrás y los de Pafuera e Y.) y temas bailables siendo además los del trabajo que se está presentando en esta gira, los más potentes y endiabladamente adictivos para ello. Incluso para quienes por tener testimonio gráfico cargábamos con la pesada e incómoda réflex.

Dos horas de sensibilidad a flor de piel (aparición de Markitos Bayón o una Bebe emocionada hasta las lágrimas con algunos de los temas), ritmos bailables, complicidades en el escenario y fuera de él (Mar se llevó el recuerdo inolvidable de su admirada Bebe en forma de BESO, con mayúsculas) y un público entregado que no diferenció apenas entre canciones nuevas y añejas a la hora de cantarlas.

A aquellos que busquen a la Bebe nostálgica, melancólica y sentimental de Pafuera Telarañas les costará adaptarse a este nuevo trabajo, de la misma manera que un amante de la música clásica le costaría adaptarse en la primera audiencia a un tema de la Creedence. Pero nadie en su sano juicio musical podría criticar a los rockeros californianos de la manera que muchos sí han criticado a la extremeña sin haber siquiera enjuiciado de manera objetiva su trabajo.

Únicamente un tema, SABRAS, se asemeja en letra y cadencia a sus anteriores REVOLVIÓ, ME FUI o SIEMPRE ME QUEDARÁ y ADIÓS que con su aire burlesque recuerda sobremanera a ESCUECE. Pero volviendo la oración a pasiva, tampoco ninguno de los dos trabajos anteriores logra la contundencia y la sonoridad que este Poquito de rokanrol ha conseguido.

La fuerza de la producción en todos y cada uno de los temas nos sitúa en todo momento alejados de la Bebe conocida hasta ahora, con su inconfundible voz como nexo de unión con el pasado.

Es tal esta diferencia de producción que uno se sorprende en cualquier lugar con los auriculares puestos, bailando o amagando con hacerlo sin ni siquiera darse cuenta.

Las primeras escuchas del disco, sin lograr que todas las canciones nos gusten (cuestión lógicamente de gustos) actúan como un virus informático, como un troyano que fija algunas frases y estrofas, pero principalmente ritmos endiablados y frenéticos que incitan a volver a escucharlos. Y así, paso a paso, descubrimos que Bebe, si se sale de lo que hasta tres meses conocimos como Bebe, también nos gusta. Y mucho.

A mi entender el resultado es notable y si las polémicas (magnificadas por detractores y redes sociales varias) lo permiten, se situará en el sitio que se merece a medida que se vaya "poquito a poco saboreando"cada una de sus canciones.

Y si alguien tiene alguna duda al respecto mientras intenta asimilar el disco, que tire de agenda y acuda a un concierto. Le quitará todas las dudas de golpe.


Texto y fotos: Iván López Marina





sábado, 3 de marzo de 2012

ANECDOTARIO DEL CONCIERTO EN JOY ESLAVA

DESPARPAJO, TRAVESURAS, DESINHIBICIÓN , BAILE y ...BESOS


Joy Eslava, uno de marzo, cerca de las 9 P.M. quince minutillos de cola, primera planta ya a tope, anfiteatros casi a punto, cervecita al momento, en taquilla a punto de colgarse el “no hay billetes”, inmejorable ambiente...puesta en escena ya conocida con sombrillas apantallando luces de colores vivos...y con los sones de “Búscome” arranca el sarao. Madrid tenía una deuda pendiente con Bebe, y la saldó, vaya que si la saldó: el público, entregado, jacarandoso, bullicioso y alegre se volcó con Bebe. ¿Quién se acuerda de tontainas (de prensa) “ sin sal ni sol” de la otra vez? Aquí se ha venido a disfrutar, Bebe a dejarse la piel y “un pokito de rocanrol” a ser jaleado. Los músicos, esta vez, los de siempre, Carlos a la batería, Guille a las percusiones, melódica, guitarra a veces y sintetizador, Javi (Javi Rojas), al bajo, guitarra y algo de “sinte” (esta vez “Mamá ladilla” no nos dejó sin él como en Barcelona), y ,finalmente, Pablo, Pablo Novoa Cid, gallego de largo recorrido, guitarras de todas clases, teclado y “showman” empedernido: no dejó de asombrar y divertir al público no ya sólo con su maestría musical sino con un sentido extraordinario del espectáculo. El beso que le dió Bebe fue de aúpa (y merecido). Bebe vestía vaqueros “pirata” remangados, medias negras, botines de tacón y una cazadora estampada rojinegra que se quitó en seguida. Cabello con algo de cardado, suelto, brillante, con puntitas de “californias” rubias muy a la moda. “Pafuera” cazadora, y camiseta/blusa con lazo de rayas rojiblancas. Sexy, guapa y “pokito” de colorete. Antes de “Me fui” entran dos chicos de sonido a colocarle el pinganillo; con los nervios y las prisas se había olvidado. Y bromea: “Magrearme como a mí me gusta”. Trás “Con mis manos” espeta un “somos cochinos y guarros, ¿eh?”. Más desinhibición, soltura y sandunga picaruela no cabe. Suenan sus nuevas canciones, “K.I.E.R.E.M.E”, “ABC” y “Mi guapo”. “Mucho, mucho amor" dice al presentar esta última, muy celebrada. Momentos de nostalgia, “La Bicha” y “Como los olivos”. Bebe las persenta diciendo, respectivamente “Hembras, para vosotras”, y luego “Para los machos”. Novoa empieza a hacer de las suyas tocando su guitarra de rodillas. El público disfruta y ella exclama: “Estoy nerviosa, ni de coña me imaginaba tanta gente, estoy que me hago caquita.."

Y llega un momento estelar. Aparece el conocido, querido y nunca olvidado Marquitos, Marcos Bayón, inconfudible con sus canas, su camiseta negra y su guitarra. Aplausos de júbilo. Se marca con Bebe un bonito dúo con “Tu silencio”, para acompañarla dándole al timbal en “Sabrás”, que terminan en plan “marchoso”, a lo “heavy” entrando los demás músicos con diversos solos de lo más roncanrolero que se ha visto. Adiós a Marcos y Bebe canta y escenifica con gracia “Pa una isla”. Trás “Se fue”, una chica le arroja un fular negro y se lleva como recompensa un beso. No será la única ni el único. Pide de beber y en primera fila le ofrecen una copita. Ante de “Yo fumo” dice que no quiere que le toquen las narices por lo que enciende un cigarrillo eléctrico, trás lo cual se arma la marimorena con “Me pintaré”. Lo de los “empujones, arañazos, tirones y bocaos” prende la mecha y el público está ya en plan juerga absoluta. “Tengo una muñeca vestida de azul...”,entona Bebe haciendo un guiño al Cantajuegos y sus primeros conciertos del “Pafuera”, para intoducirse en un coreadísimo “Siete horas”. El show termina, antes de los bises, con “Qué carajo” y un recadito para todos sabemos quién:


-“Esta canción la dedico a todos los que se dan por ofendidos cuando les llamo “hijoputas”; que sepan que así llamo a mis colegas”.



Y el fin de fiesta, los bises, el medley “Mi corazón/Pa mi casa”, con Pablo Novoa, de protagonista indiscutible : qué pedazo de artista ; y en todos los sentidos. Maestro con la guitarra, taconea, salta, baila, bate palmas, se arroja al suelo, convierte la guitarra en bongos, chisporrotea, le miran los otros divertidos, Bebe se lo pasa “pipa” y , claro, el besazo que le da es de matrícula de honor.


Y de matrícula de honor ha estado el concierto, la Bebe, los músicos, el público, Madrid. Buena música, ritmos trepidantes... y desparpajo, dedinhición, travesuras, bailoteo..y besos muchos besos. Bebe los da... y los recibe, claro.


Y se los merece.



Nota: Gracias a E. J. por notas y fotos.

viernes, 2 de marzo de 2012

Bebe mantiene a las dos Bebes

Nunca me perdonaré no haber asistido a las dos últimas giras de Dover, una presentando un disco que me hacía gracia y otro que no, pero ambas obligadas a alternar morbosamente nuevos estilos con lo que asumíamos como su sonido pasado. Así pues, era obligatorio ir a la presentación en Madrid de ‘Un pokito de rocanrol‘, el disco que podría haber hundido la carrera de Bebe y el mejor que ha hecho al mismo tiempo.
Digo “podría” porque leyendo comentarios en internet, la lista de Promusicae o críticas por aquí y por allá, da la sensación de que Bebe se ha quedado sin fans y está en el peor momento de su vida, pero no es así. Joy Eslava estaba hasta las trancas -demasiado, para mi gusto, sólo se podía ver algo haciendo acrobacias por muy alto que fueras- para la presentación de las canciones de este disco, que los fans de Bebe no dominan tanto como las letras de las antiguas, pero van en camino.
Lo curioso es que Bebe optó por no adaptar apenas el sonido de las viejas canciones y por presentar sus composiciones a menudo en bloques de “tres viejas”, “tres nuevas”, “tres viejas” y así. Como resultado, la integración no fue la óptima: para aquellos a los que nos fascinan ‘ABC’, que se va creciendo en directo hasta provocar una oleada de aplausos en su “speech” final; o ‘Mi guapo’, definitivamente mi canción favorita del último álbum, la recuperación del rock latino o el pop pachanguero de temas como ‘Como los olivos’ o ‘Siete horas’, aunque celebrados por la gente, son un bajón. Por el contrario, supongo que algunos de los fans de vieja hornada fliparán escuchando algo como ‘K.I.E.R.E.M.E.’.
Aunque se prescinde de apuestas seguras como ‘Malo’ o ‘Siempre me quedará’, hay canciones viejas que gracias a su hondura y universalidad, como ‘Busco-me’, ‘Me fui’ o ‘Con mis manos’, con las que se abre el set, sí encajan intercaladas con ‘Adiós’ o las enérgicas en directo ‘Qué carajo’ y ‘Me pintaré’. ‘La bicha’ (cantada de pe a pa a grito pelado por unas mujeres a mi lado que lo grababan todo) directamente parece del último. No puede decirse que Bebe no haya incluido canciones nuevas en su repertorio para no arriesgarse porque sólo ha prescindido de la excelente ‘Compra/Paga’, ‘Der pelo’ y ‘Tilín’. El problema es que muchas de las recuperadas de los dos primeros distan demasiado de la nueva etapa, especialmente las más aflamencadas.
Bebe no pudo hacer más referencias al incidente de la Sala El Sol que sí, estuvo mal, pero no hasta el punto de marcar un punto de inflexión en una carrera. Entre otras cosas, se hizo un lío con el “que no os follen si no queréis, que os follen bien si queréis que sí” (largo etcétera irreproducible), contó que “hija de puta” se lo llama ella a su hija cariñosamente (“hija de puta, cómo te quiero”), agradeció la fidelidad de sus fans que se “pasan por el forro” lo que se escucha de ella y se fumó un cigarro de mentira para no darle el gusto a los que estaban deseando que se fumara uno de verdad para criticar. Pero lo mejor que puede decirse de este directo variado es que, entre altibajos (para unos una cosa, para otros, otra), supo sacar partido en vivo de las dos canciones más improbables. ‘Sabrás’ se ve acompañada de una percusión extra en su parte instrumental, a cargo de la propia Bebe y uno de sus músicos de confianza, lo que le da una nueva dimensión. Y ‘Yo fumo’, hoy por hoy creo que la peor canción del disco, es la mejor en directo, explotando en un delirio final hilarante como la mezcla de estudio no terminó de conseguir.
Hay momentos WTF en los directos de Bebe, como ese en el que se morrea con su guitarrista, pero otros divertidos como ese “a tomar por culo lo moderno” antes de introducir una balada, ese compartir la bebida con el público o la despedida entre enormes ovaciones mientras el propio grupo bailaba ‘Bamboleo’. En el bis, entre otras, interpreta su versión de ‘A quién le importa’, que antes de toda esta corriente de opinión en contra, ya apuntamos como la mejor que había en el disco homenaje a Carlos Berlanga. Ya nadie se acuerda, pero yo sí. Sólo por verla girarse para recitar a capella, tan folclórica, el último “nunca cambiaré”, mereció la pena. 6,5.
Por Sebas.

Fuente:jenesaispop.com

Bebe llena Joy Eslava de Madrid en la presentación de su nuevo disco

Con un pesquero vaquero, una camiseta a rayas blancas y rojas y unos botines de tacón negros, la cantante apareció en el escenario bastante puntual y con una sonrisa de oreja a oreja.

Pilar Márquez | Madrid Los amantes de la música alternativa tuvieron anoche una cita con una de las cantantes españolas más controvertidas, la extremeña Bebe que completó el aforo del teatro Joy Eslava de Madrid, con motivo de la presentación de su tercer álbum "Un pokito de rocanroll", que salió a la venta el pasado 7 de febrero.
Para su actuación Bebe eligió un 'look' bastante discreto para como estamos acostumbrados a ver. Con un pesquero vaquero, una camiseta a rayas blancas y rojas y unos botines de tacón negros, la cantante apareció en el escenario bastante puntual y con una sonrisa de oreja a oreja.
Como no es para menos, la artista demostró que no tenía pelos en la lengua, y aunque en esta ocasión se portó mejor que en su presentación polémica de la Sala Sol, tuvo comentarios de todo tipo, propios de sus actuciones.
La cantautora extremeña demostró una vez más que en directo sabe dar un buen espectáculo mediante un concierto que duró dos horas. Además de cantar las canciones de su nuevo disco, entre su repertorio no faltó su éxito anterior Me fui, coreado y aplaudido por una sala abarrotada.
Bebe se hizo querer cuando interpretó su nuevo 'single', K.I.E.R.E.M.E, donde los fans acompañaron a la cantante gritando cada una de las letras, a ritmo de rap.
Muestras de cariño no faltaron, ni por parte de la artista ni por los fans, que entre canción y canción llamó "guapos y guapas" a todos los presentes, siempre sonriente y devolviendo cada una de las muestras de cariño que los fans le mostraban.
La artista demostró que no solamente sabe cantar, sino que también se maneja muy bien con la guitarra en una de sus canciones anteriores más alegres, Como los olivos, provocando palmas que resonaron por toda la sala, disfrutando de la canción.
También tuvo su momento revindicativo y de ira cuando quiso fumar, y aunque no lo hizo porque sabe la sanción que puede conllevar, cantó su claustrofóbica canción Yo fumo donde acabó quejándose llamando a la sala “jodido teatro de mierda”.
Los presentes en la Joy Eslava también pudieron ver a una Bebe seductora, la cantante besó a su guitarrista, y confesó que esa noche tenía ganas de "morrear a alguien", pero no sólo su guitarrista fue besado por la artista, sino que besó a una chica del público que le había regalado un pañuelo a la cantante, para gran envidia de muchos hombres que había allí presentes.
Éxitos como Revolvió, Con las manos, Sabrás e incluso se atrevió con la versión en homenaje a Carlos Berlanga, A quién le importa. A pesar de ello se echaron de menos algunos éxitos anteriores como Malo.
Reivindicación social, amor, rupturas, toda esa vertiente urbana que caracteriza a Bebe acompañada de un estupendo guitarrista, y un excelente grupo, hizo que no se decepcionase ninguno de sus fans en ningún momento.
El concierto llegó a su fin cuando la cantante dedicó unas palabras a los allí presentes, deseando felicidad a todos sus fans, "ser felices con poco", dijo donde confesó su emoción por tener la oportunidad de dar conciertos así. La cantante y los músicos se despidieron bailando al ritmo de ‘Bamboleo’ de los Gipsy King, una gran desdedida, para u
n gran actuación.

Fuente:cascaraamarga.es

Concierto de Bebe. Crónica de Rolling Stone.

David Gallardo, para "Rolling Stone" y bajo el título de "Bebe se morrea con su público de Madrid" escribe :

Resumen : La compositora se pone moderna para presentar 'Un pokito de rokanrol' en la capital. Besos con lengua y arañazos en un recital arriesgado y mestizo. ¿El punto débil? Un discurso que, en ocasiones, pecaba de infantiloide. Concierto: Bebe. Joy Eslava. MadridFecha: 1 de marzo de 2012Precio: A partir de 20 euros.Asistencia: 1.000 personas (lleno)

Aceptando esa máxima que proclama que lo peor que le puede suceder a un artista es provocar la indiferencia, Bebe toma al asalto el escenario de Joy Eslava (Madrid) para presentar su tercer álbum en solitario publicado hace menos de un mes, Un pokito de rokanrol, que todo lo que no tiene de Elvis o Chuck lo tiene de riesgo, audacia, inconsciencia y rabia discotequera.
Sea como fuere, Bebe la moderna, Bebe 2.0, Bebe la inquieta rompedora, se presentó ayer en la capital ante una sala abarrotada y nada indiferente, dispuesta a jalear y desde luego con su lado de la contienda más que decidido. Suenan Busco-Me y la coreable Me fui, defendidas con sorprendente timidez por la chica de los taconazos y la melenaza.
Sin embargo, el público responde de manera óptima y ya en Con mis manos la extremeña de adopción rompe las cadenas que la atoran y empieza a enseñar las uñas y a bufar a la concurrencia. “Es que somos unos guarros y unas guarras y nos gusta que nos toqueteen y que nos quieran”, brama ante los aullidos de una mayoría femenina militante.
La infantiloide K.I.E.R.E.M.E. logra en directo un efecto similar a otra canción contemporánea vehemente denostada en internet, Every teardrop is a waterfall, de Coldplay, con todo el público, que al final es quien decide, dictando sentencia (positiva) al corear el estribillo y chocar sus rodillas en un desquiciado baile inarticulado e imposible de coreografiar.
Una de las canciones más brillantes de la nueva Bebe, ABC, arranca con una ambientación digna de Sonic Youth, y deriva rápidamente en un agresivo hiphopeo que arroja dardos cargados de verdades al centro de la diana. Entre versos como “no me acostumbro a tanta mierda en los campos, a tantos hijos de puta del bote chupando, metiendo el hocico en otro comedero mientras el suyo lo tienen entero”, son evidentes las referencias, voluntarias o no, a M.I.A., Freak Power e incluso Fuel Fandango. Por ahora el flamenco pop que la encumbró tiene que esperar, aunque también tendrá su espacio, desperdigado durante la noche.
Siempre dando caña al pop, a la electrónica orgánica, al funk, al flamenquito marca de la casa, se suceden Mi guapo, La bicha, Como los olivos y Tu silencio, ésta última con la colaboración de Markos Bayón de El Combolinga. En Sabrás desvela Bebe su lado más vulnerable con una risa floja que deriva en conato de lágrimas y algunas líneas que canta el público en solitario por incapacidad manifiesta de la sentida vocalista. Al final puede que el león, realmente, sea menos fiero de lo que lo pintan.
“¡Pero vamos a revolcarnos por el suelo!”, zanja para dejarse de emociones fuera de control y volver a la fiesta con Pa una isla, Se fue y la sentida Adiós. Para entonces ya son varios los besos con lengua que Bebe ha rifado durante la noche, para Bayón, para su guitarrista y también para una chavala del público que finalmente obtuvo mucho más de lo que solicitaba. Porque la Bebe moderna repartió besos con lengua a quien se lo reclamó. Quien no pidió, con las ganas se quedó.
Tiempo pues tras tanto lenguetazo para Yo fumo, cuando por un momento pareció que la vocalista iba a fumarse un pitillo, un porro o un billete de cien euros ante la enfervorecida concurriencia. “Fumaría pero luego irían a por mí porque me la tienen jurada”, bromea (¿o es en serio?) Bebe, antes de apostillar: “Y no estoy dispuesta a que me toquen más la naricita”.
Para dejarse de polémicas, opta por tirar de un par de pitillos eléctricos, de esos que los fumadores aceptan con resignación pecadora. De hecho, ella lo constata cuando afirma “te fumas esto con una caña y una tapa de jamón y ya te han jodido la caña”. A pesar de todo, encuentra Bebe una nueva utilidad a tales satánicos artefactos al usarlos de maracas mientras reivindica el fumeteo libre para todos. A pesar del potente sonido, la letra no pasa de broma pesada de argumentario preadolescente.
Tras la proclama fumeta llega la reivindicación lúbrica con la Bebe más obscena que quepa imaginar dando un consejo claro en Me pintaré: “Píntate los labios o príngate la boquita”. Pero, eh, el estribillo trotón y machacón pone a toda la sala a bailar por derecho mientras los más estudiosos corean aquello de “empujones, arañazos, tirones, bocaos, empujones, arañazos, tirones, bocaos”. Para quien no lo tenga claro: no hablan de una pelea.
Siete horas (con introducción cándida de Una muñequita vestida de azul) da paso a la frenética Qué carajo, de nuevo mostrando su cara más rebelde y con una base rítmica ideal para persecuciones de coches a lo French Connection. Todo gracias a una banda versátil capaz de saltar de un género a otro sin perder la sonrisa y la naturalidad, capaz de mantener una línea pop, mirando cuando es necesario al funk, al flamenco, al rock, al hip hop, al hardcore en mínimos trazos, al jazz. Mirando a la música de frente sin aspavientos y con el respeto justo para no perder las formas, arriesgando.
Porque después del éxito masivo de Pafuera telarañas (2004), Bebe evolucionó de alguna manera en Y (2009), pero con Un pokito de rokanrol (2012) ya ha perdido definitivamente cualquier tipo de respeto al qué dirán de los prejuiciosos, algo que le hace insultantemente libre. “Todo sería mejor si efectivamente nos follaran a todos”, bromea al inicio de los bises, zanjando así la polémica surgida en la presentación de sus nuevas canciones ante la prensa madrileña.
Para rematar su declaración de intenciones, hace suya la vocalista el A quien le importa de Alaska y Dinarama, en una versión tanguera interesante, si bien uno se queda con las ganas de conocer la opinión de Carlos Gardel al respecto. Avisa Bebe de que a las once tienen que abandonar el escenario porque, de lo contrario, los dueños de la sala no tendrán más remedio que echarles por la fuerza –“¡ahora todo son multas, broncas y nos dan de hostias!”-, de manera que caen Revolvió, Escuece y la noche busca su broche final con Pa mi casa.
“¡Qué seáis felices con muy poquitas cosas!”, brama Bebe desde el escenario mientras el personal baila tratando de despegar los pies de un suelo pegajoso, como a ella le gusta, por los lúbricos motivos que sean. “Cuidaros mucho mucho por favor, guapas y guapos, guapos y guapas”, sentencia emocionada, y al ritmo de los Gipsy Kings cae el telón en la sala mientras la noche se expande en las calles.
Hubo quien al abandonar la sala no pudo reprimir entonar aquello de "malo, malo, malo eres", de Malo, el éxito que más notoriedad ha otorgado nunca a la cantante. Porque Bebe, en los 135 minutos que duró el recital, no guardó un hueco para la canción. Cosas de artistas inquietos, ¿o serán ingratos? En cualquier caso, claro producto de la bipolaridad entre Bebe la moderna y Bebe la flamenquita súper ventas. Anoche, disfrutamos de la primera.


Fuente. David Gallardo, para Rolling Stone (edición digital del 2 de marzo)

Fotos de Vanity Fair del concierto de BEBE en Joy Eslava







BEBE, emoción y éxito en Joy Eslava. Crónica de Vanity Fair

Impredecible Bebe en la Joy Eslava
Bebe apareció anoche en el escenario de la abarrotada Joy Eslava con look más discreto que en el muy polémico mini concierto en El Sol de hace tres meses. Había cambiado esas exageradas plataformas fluorescentes por unas elegantes botitas de tacón, y lucía una camiseta a rayas y unos vaquerillos cortos y ajustados que le sentaban francamente bien. Aunque hubo algunos desfases verbales, suavizó mucho su vocabulario, por si acaso, y no se le ocurrió, por si un listo pretendía jugársela nuevamente con un iPhone, pronunciar esas palabras nefastas de la otra vez: “Sois unos hijos de puta”. No obvió toda aquella polémica, pues casi al final, se despidió diciendo: “Esta canción para terminar por todos los que se dan por ofendidos por lo de hijos de puta…” y empezó a cantar “Qué carajo me estás diciendo, qué carajo que no te comprendo”, uno de los temas-grito de su último disco.
“Pero este tío es gilipollas, ¿cómo puedes escribir algo así?, ¿es que no viste el vídeo?”, estarán pensando muchos lectores que leen esta crónica ahora mismo. Lo sé porque entonces ya escribí lo que pensaba y no solo llegaron insultos graves por parte de ’trolls’ y otra gente que circula por Internet saboreando linchamientos, sino quejas educadas por parte de lectores e, incluso, se dio el hecho de que mis propios ¡amigos íntimos! dijeran: “Curro, no te creo”. Puff… ya sé que nos llamó hijos de puta en nuestra propia cara, maldita sea. Pero también sé que yo estuve en El Sol aquella noche, y por eso vi una hora y media y no un minuto, y por eso sé que aquello se desmadró, se descontextualizó y fue injusto. Bebe tendrá mil defectos y será borde muchas veces y quizás no debió decir algunas cosas que dijo, pero los periodistas e invitados no nos sentimos atacados ni agredidos aquella noche por ella. Cuando un artista se enfada en una rueda de prensa, la tensión la nota hasta el que pasa las bandejas de canapés (pregunten si no al reportero del corazón que le formuló una pregunta a Miguel Bosé en su última rueda de prensa), y no fue el caso, de verdad. Como no es posible convencer de lo que no se puede convencer, volvamos al concierto de anoche en la Joy Eslava
Decíamos que Bebe prefirió anoche primar su poderosa seducción sobre su chabacanería y cambió algunos de sus exabruptos verbales (evitó el “hijos de puta” pero también el repetido “que os follen bien”) por un concierto con recado amoroso, por así decirlo: “no deis importancia a las cosas que no la tienen”, “cuidaos, cuidaos, cuidaos”, “viva la gente que me revuelve el corazón sólo por mirarme y por tocarme”, “sed felices con pocas cosas”. También sexual, pues, por supuesto, hubo espacio para algunas transgresiones, como cuando dos hombres le ponían el micrófono y ella decía “qué bien que me toquen dos chulos”, o como ese momento en el que dice que ha venido a la Joy con muchas ganas de morrear a alguien. Los hombres heterosexuales estaban que les iba a dar algo, pero el premio se lo llevó una mujer. Porque lo hizo, vaya si lo hizo. Besó a una chica del público. Cuando digo besó quiero decir que se agachó y cogió a Mar, que estaba en primera fila y que le había arrojado al escenario su pañuelo, y le dio un morreo mejor dado todavía que el que le dio a su músico mano derecha, Pablo Novoa. “Yo creo que ha notado que me gusta desde hace muchos años”, decía Mar, emocionada, después de vivir el subidón mágico. Entonces Bebe ya cantaba ‘¿Qué importa que ahora entre o salga Lo que me importa es el instante, en que tus ojos se chocaron"




En el concierto de ayer hubo fans que echaron de menos algunos de sus temazos históricos, como Pa fuera telarañas, que probablemente hubiera hecho volar a la Joy entera. Pero a cambio la extremeña premió a los nostálgicos con otras canciones del primer disco, como Revolvió, que es lenta e indiscutiblemente bonita, y el público, efectivamente, se revolvió intensamente. Bebe hizo que la gente se volviera loca cuando cantó ‘Con las manos’, superéxito de su segundo disco, y logró hacer sentir muchas cosas a sus fans cuando empezó a cantar ‘Me fui para echarte de menos, me fui para estar sola’, de su segundo disco, o ‘Sabrás’, maravilloso tema del nuevo que sirve de puente con sus orígenes

Entonces Bebe se emocionó hasta las lágrimas, y parecía muy, muy feliz. Eso fue muy bonito, pues además contrarrestaba mágicamente la emoción, de pronto, con la rabia más furiosa que a veces logran sacar los animalillos apaleados. Una montaña rusa, ya saben.
También hubo momentos para cantar... desde el suelo
No tan cerca de sus orígenes están los temas gritones del disco, como K.I.E.R.E.M.E, una canción que ella introduce en el concierto como un encendido alegato del amor (“si no nos quieren estamos jodidos, jodidos, jodidos”) pero que según algunos se aleja tristemente de este concepto. Una canción que, por otro lado, ha hecho que su batallón de detractores la acusen ridículamente de plagiar a M.I.A. Otra canción muy gritona le sirvió a Bebe para soltar su propio alegato del tabaquismo. No se atrevió a fumar, como suele, pues sabe que le puede caer una sanción económica considerable, pero sí dijo, después de bromear con cigarrillos falsos, “jodido teatro de mierda” o “me fumaría un paquete entero”. Y cantó “Yo fumo”, esa canción incomprensible y dañina.
También fue bonito cuando Bebe regresó para los bises y cantó su versión de ‘A quién le importa’, que los fans de Carlos Berlanga ya encontraron en el disco homenaje que editó El Volcán el año pasado-

El momento espontáneo de la noche, aparte de los mencionados besos en la boca, se produjo cuando soltó su ron cola y se lo dio, precisamente, al chico que más bailaba del concierto. Se llama Carlos, tendrá qué sé yo, 22 años, y… ¡cuánto bailaba! Les aseguro que todo su cuerpo vibró entero naturalmente desde el principio hasta el final del concierto, un final que acabó con Bebe y sus músicos y la pista entera bailando el ‘Bamboleo’ de los Gipsy King, que sonó a modo de última sorpresa.
Esther y su amigo Carlos, que fue la persona que más bailó en el concierto. Bebe lo premió con su ron cola. “No seas malo, ¿eh? A ver qué escribes?, advertían dos chicas presentes, Sandra y Bea, que siguen a la cantante desde sus comienzos porque “como ella no hay dos.

Es más que su música: es todo, es el concepto”. Ni malo ni bueno: simplemente, trato de escribir lo que veo.


Fuente: Vanity Fair. 2 de marzo de 2012. Crónica de Curro Cañete.

jueves, 1 de marzo de 2012

La española Bebe protagonizará la cuota musical del Festival de Teatro Bogotá

La cantautora española Bebe protagonizará la cuota musical de la XIII edición del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB), con un concierto el próximo 24 de marzo, el primero que la artista ofrece en Colombia.
La cantante, de arraigado origen extremeño pero nacida en Valencia en 1978, es la elegida para el llamado "Gran Concierto Internacional" del festival bogotano, informaron hoy los organizaciones en la presentación del espacio "Ciudad Teatro".
"Ciudad Teatro" es un elemento más del que hoy se considera uno de los mejores festivales del mundo, y congregará en el recinto ferial bogotano Corferias desde títeres y marionetas hasta monologuistas, teatro al aire libre e incluso improvisadores de lucha libre.
Bebe, que presentará su más reciente álbum "Un pokito de rocanrol", sustituye al cantante y percusionista uruguayo Rubén "El Negro" Rada, quien no podrá asistir al festival como estaba previsto.
Pero en "Ciudad Teatro" habrá espacio también para bandas colombianas como Bomba Estéreo, que ya han paseado su mezcla de cumbia, hip hop, electrónica y folclore del Pacífico por escenarios de todo el mundo y presentarán su nuevo trabajo en el festival con un concierto el 29 de marzo.
Unos 30 grupos musicales completarán el programa musical de la llamada "Carpa Cabaret", con 17 noches de música y fiesta que pondrán el broche a largas jornadas de artes escénicas.
El FITB arranca el 23 de marzo y se extenderá hasta el 8 de abril, y aunque tendrá como invitado especial a Rumanía, contará con obras de 31 países que presentará en un total de 22 salas y tres grandes espacios públicos (el coliseo cubierto de El Campín, el Palacio de Deportes y la plaza de toros de Santamaría).EFE